A veces un paseo puede convertirse en toda una aventura, que nos aporta además mucha claridad cuando estamos bloqueados con algo.
Porque tomar un camino distinto al habitual nos puede traer alguna novedad interesante que de repente enciende la bombilla en nuestro cerebro.
Como a Elena, que siguiendo las huellas del otoño, se adentró en un espacio nuevo donde se encontró una enorme casa antigua, llena de misterio.
Aprovechó para posar junto al jardín abandonado de la casa.
Y empezó a fantasear sobre quién habría podido vivir en esa mansión tan grande y tristemente dejada.
A ella le encanta imaginar sobre la vida de los demás...
Y nada mejor que este entorno encantado para inspirarse y para que nuevas ideas fluyan en su cabeza. Ideas que piensa plasmar en su próxima novela.
Porque no os he contado, que a Elena le encantan las novelas de misterio, y que, precisamente, ahora está escribiendo su tercer libro.
Sin duda, este jardín de recuerdos ha sido inspirador para ella.







