Siempre me gustó mucho el color azul y tenía ganas de algo de este color porque mis niñas no tenían nada en este tono claro.
Y Carla me pareció la más apropiada para lucirlo, con su melena rubia y su leve maquillaje azul en sus ojos.
Hacía falta una parte de abajo, y aunque tenía varias opciones, opté por "este pañuelo vintage" que encontré hace años junto a otros dos y que yo guardé en recuerdo a los que tenía de niña y había en mi casa.
Este pañuelo me traslada a la niñez y a los cumpleaños de entonces. Evoca esos tiempos que parecen intrascendentes y luego recuerdas toda tu vida.
Yo era la más pequeña en mi barrio, mis vecinas todas eran unos años mayores que yo. A veces acompañaba a mi hermana mediana a los cumpleaños de sus amigas.
Y se solían regalar pañuelos de este estilo, con motivos infantiles o florales... Aparte de otras cosas, claro está.
Pero sin duda, mis cumpleaños favoritos eran los de mi vecina Emilia. Sus hijas habían nacido con pocos días de diferencia (aunque en diferente año) y lo celebraban juntas.
Su madre ponía una gran mesa alargada en la entrada de su casa, rodeada de sus plantas siempre tan cuidadas y aquel lilo cuajado de lilas, con aquel aroma que se ha mantenido intacto en mi memoria. Aquella mesa llena de bocadillos, bebidas (la sangría que hacía para los mayores y olía a fruta). Me parecía lo más...
Cada vez que hemos festejado los cumples de mis niños (que al nacer en días seguidos, a veces, he celebrado conjuntamente), me he acordado de aquellos cumpleaños y de aquella ilusión, y he intentado trasladar aquel recuerdo y hacerlo presente, para que mis niños lo guarden en su memoria, como yo he conservado durante tantos años aquellos recuerdos... con aquellos pañuelos como regalo. Y aquella mesa tan golosa y apetitosa.























































