Patricia al ver lo guapa que estaba Carla con el pañuelo vintage, se pidió poder lucir el segundo que teníamos guardado.
Buscó entre el fondo de armario común para encontrar algo que combinase con los tonos del nuevo pañuelo y vio este jersey naranja con su boina a juego.
Desde luego no podía elegir un conjunto más "vitamínico" y es que seguro que llevarlo puesto, equivale a las vitaminas que te aporten un zumo grande de naranja natural, ¿verdad?
Y me pidió por favor estrenar algo, ya que lo principal ya estaba hecho... y qué se me ocurrió?
Este bolsito amarillo de bandolera, también de punto.
Al igual que Carla llevaba una leve sombra de ojos azul, Patricia lleva un tono asalmonado, muy apropiado para la primavera.
Además así puede guardar lo que toda chica debe llevar en su bolso, como una barra de labios para retocarse en cualquier momento, un paquete de caramelos de cítricos y hasta un plátano de chuche para este simpático mono que ha venido a saludarla.
Porque hay bolsos pequeños que engañan, creemos que solo caben cuatro cosas y luego parecen el de Mary Poppins.
Para que fuera más acorde con el color dominante, le hemos cosido una pequeña flor naranja (con la que hemos practicado algo nuevo).
Yo la veo monísima en conjunto... muy alegre y primaveral, preparadísima para salir, cuando se pueda.
Que imagino yo que para cuando se pueda salir, sobrará el punto...
pero al menos le vale para sentirse guapa en casa, que tan necesario es. Así que deseo concedido! Ya solo nos falta un pañuelo por enseñar, que ya tengo a varias candidatas disputando entre ellas para ser quien lo muestre. Veremos quien sale vencedora!!! Besos
Carla sabe que la primavera está aquí y que los colores más oscuros deben guardarse.
Este es el primer jersey que hice con la ayuda telefónica de Rosana. He querido añadir este broche de libélula, que me regaló hace muchos años, al principio de conocerla por su color y en agradecimiento a ella.
Siempre me gustó mucho el color azul y tenía ganas de algo de este color porque mis niñas no tenían nada en este tono claro.
Y Carla me pareció la más apropiada para lucirlo, con su melena rubia y su leve maquillaje azul en sus ojos.
Hacía falta una parte de abajo, y aunque tenía varias opciones, opté por "este pañuelo vintage" que encontré hace años junto a otros dos y que yo guardé en recuerdo a los que tenía de niña y había en mi casa.
Este pañuelo me traslada a la niñez y a los cumpleaños de entonces. Evoca esos tiempos que parecen intrascendentes y luego recuerdas toda tu vida.
Yo era la más pequeña en mi barrio, mis vecinas todas eran unos años mayores que yo. A veces acompañaba a mi hermana mediana a los cumpleaños de sus amigas.
Y se solían regalar pañuelos de este estilo, con motivos infantiles o florales... Aparte de otras cosas, claro está.
Pero sin duda, mis cumpleaños favoritos eran los de mi vecina Emilia. Sus hijas habían nacido con pocos días de diferencia (aunque en diferente año) y lo celebraban juntas.
Su madre ponía una gran mesa alargada en la entrada de su casa, rodeada de sus plantas siempre tan cuidadas y aquel lilo cuajado de lilas, con aquel aroma que se ha mantenido intacto en mi memoria. Aquella mesa llena de bocadillos, bebidas (la sangría que hacía para los mayores y olía a fruta). Me parecía lo más...
Cada vez que hemos festejado los cumples de mis niños (que al nacer en días seguidos, a veces, he celebrado conjuntamente), me he acordado de aquellos cumpleaños y de aquella ilusión, y he intentado trasladar aquel recuerdo y hacerlo presente, para que mis niños lo guarden en su memoria, como yo he conservado durante tantos años aquellos recuerdos... con aquellos pañuelos como regalo. Y aquella mesa tan golosa y apetitosa.
Eva está siguiendo las recomendaciones de quedarse en casa.
Y a pesar de este "encierro" quería estrenar este pantalón vaquero entre pirata o, más bien, culotte que nos ha llegado de la biblioteca silvestre.
Como de nuevo ha refrescado, Eva se ha abrigado con la nueva chaqueta que hemos tejido en estos días de confinamiento.
Mi idea original era coserle, una vez terminada de tejer, una flor... pero de momento está lisa, sin ningún adorno.
La camiseta de flores la teníamos ya en casa de hace tiempo. Eva ha pensado que era ideal para no olvidarnos que, pese a no salir a la calle, la primavera está ahí... con sus campos verdes y sus árboles floridos.
Como adorno ha querido una diadema muy finita a juego con la chaqueta nueva.
La verdad es que Eva está sencilla, cómoda y guapa.
Por suerte tenemos una terraza con unas vistas preciosas que nos hace más llevadera esta situación.
En la que también podemos aprovechar para hacer fotos.
Os doy ideas para aquellas que queráis una alternativa a estar en casa en pijama o con leggins... no hay que olvidar que verse guapa ayuda a la autoestima. Y que en tiempos difíciles, como en las guerras, los pintalabios rojos han sido los reyes en ventas de productos (así que chicas, ¡a mirarse en el espejo y pintarse la sonrisa!, hay que desbancar al papel higiénico como producto más comprado del momento). Besos y ánimo que ya falta menos.
Valentina y Carla viven en el número 1 de Grace Street.
Son unas chicas muy organizadas y dividen las tareas en interior y exterior. Carla se encarga del cuidado del hogar, mientras que Valentina cuida del jardín.
Carmen, Blanca y Thalía son las habitantes del número 3 de la misma calle.
Carmen adora coser y confecciona todo el vestuario del vecindario. Blanca es la más inquieta, no se sienta ni para comer, está claro desde que nació que sería una gran gimnasta. Y por último, Thalía, que ama las flores, por eso su puesto en el mercado es el más bonito de todos.
Alejandra, Daniela y Martina ocupan el número 5.
Alejandra es la más dulce de todas y hace unos pasteles que saben a gloria, tiene encantadas a sus vecinas porque tiene perfumado todo el barrio con sus pasteles y bizcochos.
Daniela adora montar en poni y participa en todas las competiciones existentes respecto a su gran pasión.
Martina es la mística de la casa. Siempre tiene unas palabras y tiempo de escuchar a todo el que lo necesita.
Y esta es Grace Street desde el frente...
Y Grace Street desde la izquierda...
Y Grace Street desde la derecha... porque da igual la perspectiva desde la que observemos. Lo importante es el mensaje... y es que te guste estar en casa o te guste salir fuera, ahora es tiempo de quedarse dentro. Hasta las más pequeñas lo entienden y cumplen con sus deberes sociales... Desde Grace Street, gracias por quedarte en casa.
Lucía es una chica muy coqueta, no saldrá jamás de casa sin mirarse al menos una vez en el espejo...
Bueno, bueno... quien dice una vez, puede decir dos.
Mira con lupa cada detalle de su ropa, el pelo, para que todo esté perfecto antes de salir.
Y cuando se da el visto bueno, sale a la calle.
Con este tiempo, de primavera adelantada, ha optado por una chaqueta muy colorida (no todas mis nancys han sucumbido a los colores tierra). Algunas adoran los colores alegres, menos mal, porque en la variedad está el gusto.
La inspiración para esta chaqueta me vino de un anuncio de televisión... me gustaba tanto la mezcla de estos colores que pensé voy a probar con las lanas a ver qué sale.
Como el protagonismo lo iba a llevar la chaqueta, la hemos decorado bien (con botones de distinta forma y pompones).
A Lucía le apetecía recogerse el pelo en dos coletas (me encantan las niñas con ese peinado) y adornarlas con pompones rosas a juego.
Hacía tanto que mi flequi no se asomaba por aquí que ya la echaba de menos.
El pantalón blanco ya lo tenía de antes, así que no me he complicado mucho a la hora de completar este conjunto, pero creo que le queda genial. ¿Qué opináis vosotros? ¿Tenéis ganas de primavera?
Ya he comentado en mis últimas entradas que este año me ha dado por los colores tierra y he tejido bastantes prendas en estas tonalidades.
Este jersey es el segundo que hago siguiendo las pautas que me dio mi amiga Rosana vía telefónica, de modo que al final hay menos que coser. Y lo haces todo de una vez, creo que es mucho más cómodo.
Y también tenía este gorrito que ya enseñé hace poco. Y que Susana ha rescatado para construir este modelo en tonos tierra.
¿Y qué nos faltaba? Efectivamente, de lo que aún no he hablado, la parte de abajo... no se me ocurría nada que me convenciera... Y dejé a la Nancy a medias hasta que me viniera la inspiración.
Y de pronto me llega de sorpresa un sobre desde la biblioteca silvestre!!!!!
Este magnífica falda me la ha enviado mi amiga Rosana! Parece que me había leído la mente y sabía que me faltaba completar este conjunto.
Estoy encantada con el resultado final... lo regalado, lo creado por mi, los complementos rescatados (botas y bolso de la Nancy Mañanas de invierno) y un cinturón marrón de ante.
Además de que me gusta mucho este estilo y esta ropa me la pondría yo. No sabéis qué feliz me ha hecho esta falda y la de posibilidades que le veo. Mis Nancys están deseando poder llevarla con nuevas prendas y otros estilos.